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San Cayetano Liniers

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Cuzco 150 -
Liniers
Buenos Aires
Argentina - C1408BLD
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Capítulo 1º - EL LINIERS ANTIGUO
A) ORIGEN DEL NOMBRE: LINIERS:
Las tierras del oeste de la capital
a lo largo y lo ancho configuraban una extensión informe. Desde el partido
de Flores hasta la actual Ciudadela y más allá, las llamaron:
tierras de Liniers. El nombre del prócer de las invasiones inglesas y
virrey de Buenos Aires, opinamos, se deba a una posible actuación personal
en estos parajes, o a la existencia de un cuartel militar situado en la zona
llamada Ciudadela, convertido en la actualidad en un museo histórico,
o quizá, no sea más que un homenaje.
En el libro del señor Egidio Chierico: "Origen del Resurgimiento
de Liniers (B.A. 1945) -escribe- que en el año 1872, a instancia de un
vecino de la zona (Francisco Sosa), solicitó la construcción de
una Estación, que el Directorio de la Compañía del Ferrocarril
Oeste, fijó el nombre de Liniers".
Tal fue el origen del nombre de estas tierras que constituirían el escenario
de la providencial devoción de San Cayetano, gracias a lo acontecido
por la actuación de la Congregación del Divino Salvador, el deseo
y actividad de los fieles zonales y a la labor de los sacerdotes.
Nos proponemos, pues, relatar estos hechos históricos, promotores de
la devoción de San Cayetano.
B) PANORAMA
Aquellas tierras, en esos tiempos antiguos,
no constituían, desde luego, la actual pujanza del barrio de Liniers.
No existía la Avenida General Paz, el Ferrocarril, ni el Mercado de Hacienda.
Estaban parceladas por quintas, chacras, casas de campo o de descanso de verano
y algunos u otros negocios de comestibles, tabernas, boliches, pulperías,
etc.
Un mapa topográfico del distrito de Liniers, sigue su diagramación
con los nombres propios de sus dueños, delimitados a cien metros, por
el "camino largo de tierra' (la actual Avenida Rivadavia, - ruta Nº
7), que partiendo desde el noroeste de la República se llegaba a la Capital,
trayendo los trabajadores del campo en carros, chatas y carretas tiradas por
bueyes y caballos, los frutos agrícolas ganaderos.
Se detenía en la zona del partido de Flores, donde estaban instalados
mercados populares. También, se usufructuó dicha zona, como lugar
de veraneo y descanso, pues, la ciudad capitalina limitaba en este solar (actualmente
en el barrio de Flores) y por el norte por el arroyo "Maldonado",
entubado luego y convertido en la Avenida Juan B. Justo.
Capítulo 2 - LA LLEGADA DE LA CONGREGACION DE LAS HERMANAS DEL DIVINO SALVADOR
Así eran aquellas tierras, cuando llegaron las Hermanas del Divino Salvador, desde la Santa Casa de Ejercicios Espirituales fundada por la Beata María Antonia de la Paz y Figueroa que, desde Córdoba llegó a pie a la Capital Federal. Aquellos terrenos pertenecieron según consta en documentos, a María Mercedes Cordova, quién los donó en 1830, a las Hermanas Religiosas, constituyéndose dueñas legítimas y desde ese momento iniciaron su labor religiosa en esas tierras de Liniers.-
A)
En ellas levantaron, en un sector, una
Residencia de Descanso que, es el actual colegio regido por la Municipalidad.
En el centro construyeron una Capilla, pequeña y chata dedicada a San
Cayetano, para la asistencia espiritual de los fieles: asistir a misa los domingos
y fiestas de guardar, y en el otro sector enfrente, el Convento y el colegio
de niñas (actualmente el Colegio de San Cayetano).
Es de suponer, la contratación de un capellán: que permanecía
en la Residencia, o se llegaba todos los días o los domingos y fiestas
de precepto.
Es necesario notificar que en aquellos tiempos, desde la zona parroquial de
la Candelaria, hasta Martín, San Justo, Ciudadela y Ramos Mejía,
no habla Iglesia, Capilla o Parroquia alguna. Por esto, el capellán de
acuerdo con los vecinos, las Hermanas del Divino Salvador y el Arzobispado,
deciden la construcción de una nueva Capilla (Origen de la actual parroquia).
Una carta fechada en Buenos Aires, Abril de 1894, enviada al Sr. Intendente,
suscripta por la Hna. Superiora: Juana Palavicini -Casa de Ejercicios - Liniers:
Eduardo Lualdi Arq. Constructor y Esteban Massini, Pte. de la suscripta comisión,
testimonia esta realidad. En la misma "ruegan sirva ubicar en el paraje
denominado: "Estación Liniers", límite de la Capital,
a una cuadra del Ferrocarril y sobre el Boulevard de circunvalación,
la manzana propiedad de la Casa de Ejercicios para la construcción de
un templo dedicado al titular San Cayetano (sic) según los planos y pliegos
de condiciones que se acompaña a la presente y señalar la calle
según la nueva traza para proyectar un plano del edificio que se construirá
en dicha manzana para escuela de niñas, Casa de Ejercicios y Convento
de las hermanas del Divino Salvador".
Se inauguró a los treinta días del mes de septiembre de 1875.
Colaboraron numerosos vecinos y dueños de las viviendas, quintas y casas
de vacaciones del distrito Liniers.
La feligresía aumentaba y paulatinamente, la zona se poblaba, el tren
del oeste trata a los fieles de otros lugares lejanos. Una carta de un señor
importante, José María Cambra, fechada en noviembre 22, año
1900 -escribe al Excmo. Señor Arzobispo de Buenos Aires, Dr. D. Mariano
Antonio Espinosa lo siguiente: "Habiendo aumentado considerablernente el
número de habitantes en esta localidad y siendo estrecha la antigua Capilla
de San Cayetano para contener a los fieles que concurren a la misa, los días
festivos, especialmente en la estación de verano, que ya se aproxima,
el infrascrito tiene el honor de dirigirse con el más profundo respeto
a S. E. R. para que si lo considere oportuno, se digne concederte facultad de
bendecir privadamente y habilitar la nueva Capilla levantada en esta localidad
para poder celebrar en ella los días de fiesta, mientras la comisión
de la misma no designe el día en que debe inaugurarse con las solemnidades
prescriptas por la Iglesia".
En un espacio largo y amplio que daba a la calle Cuzco, entre el Convento y
colegio y la Residencia, se construyó el Templo de una sola nave, dejando
a ambos lados un lugar para una futura edificación de dos naves.
El estilo del mismo es más bien románico, con arcos y pilastras
apropiadas a este estilo, simulando en los mismos columnas con capiteles jónicos,
rojos cocinados sobre ellos se asoman hermosas cabecitas de angelitos. En el
presbiterio se levantó un hermoso altar de mármol blanco con incrustaciones
de verde onix. en el nicho central se colocó un San Cayetano sin Niño
Jesús en sus brazos (que guardan las hermanas). Más tarde, lo
suplieron con una estatua del Santo con el Niño Dios en sus brazos.
La balaustrada de bronce y mármol era el comulgatorio. El púlpito
se erigió en la primera pilastra. En la semicúpula que campea
sobre el altar estaba pintada una Crucifixión. A los lados se colocaron
once hermosos vitrales, que expresan en una estética composición
de vidrios y colores la vida de San Cayetano, colocados en la bajada de la nave,
dando un matiz sagrado y misterioso. Una esbelta torre de tres cuerpos se afina
rematando en un cono de pizarra campeando una cruz de hierro forjado.
Una postal Nº 355 - Parroquia San Cayetano- Cuzco 124 (edición de
Librería del Colegio), proporcionada por el señor Enrique Robira
(h) nos manifiesta una imagen de cómo era, en ese entonces, el Templo,
parte del Convento de las hermanas y Casa Residencial. En el atrio campean árboles
robustos, circundando el conjunto arquitectónico por unos postes blancos,
sosteniendo un tejido de alambre con vedas puertas de entradas.
A propósito de esta narración-descripción, presentarnos
algunos detalles importantes como ilustración histórica.
En el año 1913, se declara Parroquia de San Cayetano. En el 1914 se construye
el colegio actual del mismo nombre.
Tal era el panorama de la construcción arquitectónica del Templo
de San Cayetano en su origen y evolución de la devoción del Santo,
hasta ese entonces...
B) ORIGEN, EVOLUCION Y DESARROLLO DE LA DEVOCION POPULAR DE SAN CAYETANO
Lo que acontece, desde hace tiempo en
el barrio de Liniers conmueve y estremece la sensibilidad del pueblo de Buenos
Aires y sus alrededores y aún más allá.
Esta transformación social religiosa popular sucede todos los días
y los siete de cada mes, llegando a un clima de "fenómeno religioso",
los siete de Agosto (día litúrgico de la festividad del Santo),
llevan consigo una ritual organización del Santuario y de los sectores
sociales del barrio con una atmósfera de fiesta, tan notable, que llama
la atención del hombre común, del estudioso de las realidades
religiosas, del antropólogo, del psicólogo, del sociólogo
y del político.
La devoción de San Cayetano reviste un acontecimiento de permanente religiosidad
popular, quizá única y peculiar en el mundo occidental por su
forma expresiva y su contenido profundo de orden social.
Se adecua también a la tónica religiosa del moderno proceso histórico
de evangelización integral latinoamericano, que, tal vez sin proponérselo
anticipó significativa y eficazmente la actual llamada: Pastoral Popular
- Pastoral de Social - Cultura Popular Social.
Resulta curioso, que, siendo Cayetano un Santo italiano, nació en Vicenza
(Venecia) y desarrolló su apostolado en Roma, Nápoles y su propia
ciudad, en la época del Renacimiento, su personalidad promueve tanta
fascinación y potencial espiritualidad que nos atrevemos a considerarlo
argentino y con más precisión a proclamarlo un Santo porteño.
Si no nació biológicamente en Liniers (banco de trabajadores y
comerciantes) renació espiritualmente renovando su peculiar apostolado
con idiosincrasia porteña.
Su vivencia y la permanente vigencia de su devoción obliga a analizar
la psicología del Santo, su acción apostólica y retrotraer
a la situación geopolítica de aquella época histórica
que promovió el origen de su devoción, su evolución y desarrollo
popular.
a) Sicología de San Cayetano
Hijo de ilustre y noble familia de excelentes dotes intelectuales estudió
filosofía y teología. Se doctoró en Derecho Civil y Eclesiástico.
Ordenado Sacerdote, dejando sus bienes familiares, su dinamismo y fervor se
tradujeron en la predicación evangélica y múltiples obras
de asistencia espiritual y social entre los pobres, marginados, enfermos y necesitados
del pueblo. "Pasó su vida - dicen sus biógrafos- haciendo
el bien".
Distribuyó sus bienes y donaciones a su Congregación de los Teatinos,
combatiendo la pobreza, la injusticia, la corrupción. Fundó un
Banco para los pobres. Levantó hospitales para enfermos incurables y
sifilíticos. Restableció el orden social y político, provocado
por las guerras: Roma contra Venecia, España contra Nápoles. Se
preocupó ardientemente, anticipándose a la obra específica
de la Orden de la Compañía de Jesús, que a la muerte de
San Cayetano, fundó San Ignacio de Loyola para combatir el cisma y herejía
Protestante, a la reforma de la Iglesia, al decoro litúrgico y a la vida
sacerdotal.
Promovió la comunión frecuente y la celebración diaria
de la Misa, la devoción a la Virgen María y el rezo del Santo
Rosario, el apostolado de la Caridad hacia los pobres y miserables. "Nada
para sí, todo para el prójimo". Fue su tema.
Por esto la Iglesia al elevarlo a los altares, lo propuso Padre de la Providencia.
Los signos de los tiempos modernos lo nombraron Patrono del "Pan y Trabajo",
como paráfrasis simbólica, eficaz y práctica.
b) Los nativos de la Devoción:
La crisis mundial de 1929 perturbó nuestra economía. Intereses
políticos y económicos privados e internacionales condujeron al
derrumbe económico, a la catástrofe social, cuya crisis política
desembocó en la revolución de 1930, prolongándose hacia
la década del cuarenta.
Cuentan las crónicas, que el país políticamente había
dado un tremendo salto al vacío. Tiempo de crisis económica, hombres
vencidos sin trabajo y hambrientos deambulaban en busca de ocupación
laboral.
"¿Trabajar adónde? -preguntaba un poeta popular: Celedonio
Flores, testigo de aquel Buenos Aires: "Sus hijos, no lloran por llorar,
no piden moneditas, ni chiches, ni dulces, ¡Señor!, sus hijos se
mueren de frío y lloran hambrientos de Pan". Nadie ofrecía
trabajo. Las fábricas y talleres cerraban sus puertas. Los precios subían
"hasta punzar de dolor". "Ollas populares". "La Fonda
del pinchazo" se propagaban por doquier.
Para testimoniar esta crítica situación, no encontramos un testimonio
más vivo, adecuado y expresivo que los tangos escritos por Santos Discépolo.
Para los porteños, aquellos tangos adquirieron una idiosincrasia testimonial:
interpretó la subjetividad y objetividad de la realidad: pueden interpretarse
con una filosofía y teología existencias congregando una postura
vivencias y sensible de un cristianismo agónico.
La substancia del tango tiene sabor a calle, a popular. Decir calle, responde
a vida, movimiento, cambio. Dentro de estas palabras y giros lunfardos se asoma
la temática humana.
"Mi modelo -decía Discépolo- es la vida misma". Sus
letras tangueras señalan justa y acertadamente la problemática
porteña de aquella época.
Envuelto el pueblo en el dramatismo de la situación imperante, Discépolo
la describió así. 'El mundo es un cambalache problemático
y febril'. 'Nada le importa, gira'. “Verán que todo es mentira,
que nada es amor, que no existe un pecho fraterno para morir abrazao”.
“Yo siento que mi fe se tambalea, que la gente mala vive, Dios, mejor
que yo”
Por esto "Aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de mi
noche interminable, Dios, Busco Tu nombre". ¿Qué sapa Señor?
preguntaba interpretando la angustia de su pueblo que con fe en un cristianismo
trágico, esperaba en Dios, su liberación.
Capítulo 3º - LA ACCION APOSTOLICA Y PASTORAL SACERDOTAL
Frente a este panorama crítico
social tremendo, la Pastoral de la Iglesia de aquella época, con el fin
de solucionar la problemática del pueblo y su propia situación
precaria sacerdotal, no hallaron (y fue providencial) otra respuesta acorde
a la realidad crítica y a un signo eficaz para acercar al pueblo a Dios
en sus necesidades, reavivar su fe, la esperanza y el amor mutuo y obtener mediante
la intercesión de un Santo, soluciones humanas y paz espiritual, que
proponer, como figura religiosa, la personalidad excepcional y la acción
pastoral de San Cayetano para su imploración. Influyó en esta
situación pastoral el triunfo del catolicismo por la celebración
del Congreso Eucarístico Internacional de 1934, en la Capital Federal,
despegue de la Evangelización construcciones de parroquias en los barrios
capitalinos.
Los Sacerdotes que rigieron la incipiente parroquia de Liniers, se preocuparon
por esta problemática vital crítica, social y espiritual.
Presentamos un informe sobre los sacerdotes pioneros, que actuaron en la pastoral
evangélica del posterior proceso de la devoción de San Cayetano,
fueron: desde 1913 a 1921 como párroco, el Padre Salvador Echegaray;
de 1921 a 1922, el Padre Luis Labenne; de 1922 a 1923, el Padre Salvador Echegaray;
de 1923 a 1928, el Padre José Masana. (Apunte proporcionado por el Sr.
Enrique Robira).
Pero el propulsor inicial de la organización de este movimiento religioso,
social y pastoral, la devoción de San Cayetano, fue el Padre Domingo
Falgioni. Rigió la parroquia desde 1928 a 1938. En esa década
organizó una pastoral efectiva impulsando el inicio de la devoción.
Realizó, para sus fines evangelizadores una campaña periodística
mediante el diario católico El Pueblo (desde hace años no circula
más). Bendijo un estandarte con la imagen del Santo e imprimió
una estampa, presentando a San Cayetano con espigas y una oración apropiada
para sus devotos.
Según cierta tradición oral, mencionada también en una
antigua revista que se publicaba cada año en la celebración litúrgica
del Santo (7 de Agosto), se menciona allí la “Espiga de Trigo”.
En cierta oportunidad festiva fueron bendecidas por Monseñor Miguel De
Andrea. Se sabe que se repartían todos los años en el día
de la festividad. Los artistas gráficos aprovecharon este hallazgo, para
estampar la imagen con espigas. Debernos decir que la aplicación de la
espiga no quiere ser más que un símbolo del primordial alimento,
el pan fruto del trabajo. Pero la estampa del Santo con el Niño Dios
en sus brazos, es real y cierta, consta en su biografía, pues, una noche
de la Natividad del Señor, la Virgen María se le apareció
y le entregó al Niño Jesús en sus brazos.
Año después, en 1937, amplió el templo edificando la nave
derecha contigua al colegio. Como pastoral parroquias había fundado “La
Acción Católica, El Circulo de Obreros, La Conferencia Vicentina
de Caballeros, Las Hijas de María, La Congregación Mariana y demás
asociaciones piadosas -según testimonia La Visita Pastoral Canónica
por el Obispo Auxiliar Monseñor Devoto- donde manifiesta el respeto que
le tienen al Sr. Cura (el P. Falgioni) y la cooperación que se le presta
con toda clase de utilidades religiosas, caritativas y culturales. También
notifica su abnegación, secundada por un grupo de catequistas que se
preocupan por la instrucción religiosa al mayor número de niños
en los centros catequísticos, el del colegio de las Hermanas y el local
del Círculo de Obreros y el Oratorio de Santa Teresita...”
Más tarde, fue nombrado Párroco el Padre Juan Di Falco, permaneció
en San Cayetano, desde el año 1938 a 1945, actuando destacadamente con
gran empeño. Acentuó la organización y la proyectó
con inteligencia práctica. Fundó una cooperativa con comerciantes,
vecinos importantes y fieles, proponiendo un método de propaganda editando
folletos explicativos de la vida del Santo Pan y la necesidad del pueblo en
la crisis económico y social y los cambios políticos, además
de recaudar dinero con la comisión ad hoc y las múltiples alcancías,
a fin de formar un fondo económico para ayudar al pueblo y a la subsistencia
de la parroquia.
"Primero es vivir y luego es, filosofar" -dice un antiguo proverbio
latino. Sospechamos que el cura lo pensó imitando a San Cayetano, como
consta en su biografía, para eso distribuyó folletos, revistas,
estampas, etc., llegando la colecta hasta los barrios del Norte. Esto mueve
a pensar como un deseo futuro (providencial), que con el tiempo se construiría
cerca de Palermo, otro templo de San Cayetano (Barrio Belgrano).
Poco tiempo después, se preocupó por levantar la otra nave lateral
contigua a la Casa parroquial, bendecida por el Cardenal Copello que ofició
la Misa de San Cayetano, visitó la nueva obra y el interior del Templo,
como testimonia la Visita Canónica, el 9 de noviembre de 1945. Allí
se notifica "que el Sagrario, los altares, los confesionarios, el bautisterio,
la Sacristía y despacho parroquias, los halló todo de acuerdo
con las disposiciones litúrgicas"... lo felicita "por la Casa
Parroquial recientemente construida, grande y muy buena", y por la colocación
de hermosos vitales - ventanas en las bajadas de la nave central. Terminó
en 1941, el altar mayor de mármol blanco con incrustaciones del verde
onix. Tuvo la idea práctica de colocar en un nicho a San Cayetano con
el Niño Dios en sus brazos, en la nave izquierda cercana a la puerta
de entrada, llamado por el pueblo "El Santito".
Según una tradición oral que nos trasmitieron, parece que esa
pequeña estatua fue comprada en una santería prestigiosa de Liniers
ubicada al frente del templo que ya no existe.
Con respecto al "Santito", es necesario explicar que está considerado
popularmente "Milagroso". A esta pequeña estatua sus fieles
devotos le rezan, le piden, le ofrecen y reciben gracias. El movimiento del
peregrinaje, lo notifica, lo atestigua y lo prueba enfáticamente.
Analizando esta realidad del 'Santito", comprobarnos en la Historia de
las Religiones, que ídolos, dioses, fetiches, gnomos y otras plasmaciones
religiosas, como también lo notarnos en los santos cristianos e imágenes
de la Virgen María, se plasman en pequeñas estatuas, pues poseen
una fascinación y una manifestación mística inexplicable.
Lo pequeño está más concentrado, corno esos frascos de
perfumes, más cercano al devoto, a su mirar, tocar, abrazar y rezar dialogando,
pues, se entabla una correspondencia más simpática y comunicativa,
más personalizado y confiable al recibir gracias y bendiciones del “Santito”.
Respecto de los vitrales, en su conjunto son 11 y representan en su combinación
de hermosas figuras y variados colores, una especie de síntesis de la
vida apostólica de San Cayetano, desde su adolescencia, como donando
sus riquezas ante ciertos personajes de la época, cuando celebra la Misa
en presencia de sacerdotes y fieles, predicando y reunido con sus discípulos,
dando su bendición, curando a los enfermos, asistiendo a una joven enferma
en su lecho y la muerte de Cayetano con la presencia de Jesucristo y un manojo
de espigas de trigo como símbolo místico. Sobre el coro, se completa
con un gran vitral cuadrangular que expresa la canonización de San Cayetano
por el Papa.
El Padre Juan Di Falco, al mismo tiempo que se preocupó por la economía,
organizó la Parroquia continuando la pastoral popular, evangelizando
y haciendo conocer las virtudes y obra espiritual y social extraordinaria de
San Cayetano en Nápoles y en sus fundaciones en Italia y España,
como explicaremos en el transcurso del relato.
Con el auxilio de Dios, la protección del Santo y la afluencia del pueblo
necesitado, se inició y progresó la devoción Ella ayudó
a la apertura y proliferación paulatina de negocios comerciales, venta
de elementos religiosos, y casa de comidas, formándose el barrio de Liniers
(que podría haberse llamado de San Cayetano).
El centro espiritual y social fue la parroquia, pues a su alrededor creció
el barrio que hoy conocemos.
De este modo se pretendió paliar la situación crítica social,
económica y espiritual del pueblo caído en la miseria, la desesperación
y la desconfianza en Dios y en el hombre mismo.
La devoción continuó su curso aumentando el caudal de fieles devotos
del Santo, espontáneamente movidos por la fe y la esperanza, de modo
tal, que ciertos personajes claves de la política reinante en la década
del cuarenta motivados por distintos principios, insinuaron la pretensión
de amortiguar paulatinamente el movimiento religioso. Pero, frente a la Providencia
y designios de Dios y a las necesidades del pueblo, fue imposible su logro.
A la muerte del Padre Pedro Duprat que rigió la parroquia desde el año
1945 a 1958, cuya actuación fue más bien dirigir y dejar a sus
colaboradores la pastoral, se hizo cargo, el equipo de JOC (Juventud Obrera
Católica) institución de gran fuerza sacerdotal que trabajó
con las organizaciones obreras. A su frente estuvo el Padre Norberto Derudi
y sus colaboradores, desde 1958 a 1961.
Fue, en ese año 1958 (aunque estuvimos varias veces antes) cuando el
autor de esta narración se llegó a la parroquia, nombrándosele
organista y maestro de Capilla, como se estilaba eclesiásticamente. Se
le propuso colaborar en la organización pastoral, litúrgico y
de la cultura popular, que estructura el equipo. Se le encomendó escribir
una novena del Santo. Se avecinaba el "aggiornamento" pastoral propuesto
por el Vaticano II, entonces, la compuso con un cariz litúrgico dialogal,
con trozos de la vida del Santo. Además formar un coro, enseñar
los cantos a los fieles, ejecutar en las funciones litúrgicas el órgano
"Hammond", comprado, parte por la parroquia, parte por las Hermanas
del Divino Salvador al maestro Julio Perceval (amigo íntimo del autor
de estas páginas) que lo vendió entre otros motivos, porque el
susodicho amigo ocuparía la plaza de organista. Entre otras actividades,
lo dedicaron a fomentar la cultura en el pueblo. Realizó representaciones
de misterios teatrales en las fiestas navideñas con la actuación
de los adolescentes, niños de la parroquia y niñas del Colegio
de las Hermanas y otras actividades. Estas se realizaban en el atrio del templo
y en el campo adjunto al colegio con mucha afluencia de público. (Hay
fotos y cassetes que no poseemos que testimonian estas actividades).
Los Sacerdotes organizaron la Acción Católica (Las cuatro ramas),
el Apostolado de la Oración, las Hijas de María, la Junta Parroquial,
la Liga de Madres y de San Cayetano. Se preocupó por las reuniones con
los dirigentes de la Confederación General del Trabajo y los Sindicatos.
Los principales sacerdotes dirigentes de la JOC y los intelectuales: Padre Gera,
Héctor Mandrioni, Monseñor Pironio, el Padre Ganchegui y el Padre
Angellelli y otros sacerdotes concurrían a la parroquia, como asesores
y colaboradores.
Se notaba el aumento de la feligresía y de devotos de todas las categorías
que acudían de todas partes, sobretodo los días siete de cada
mes: trabajadores, artistas de teatro y cine, músicos y cantantes del
Teatro Colón. Recordamos la inolvidable presencia del violinista Pedro
Napolitano (concertino de la orquesta del Colón) que cumplía cada
siete de Agosto su promesa de ejecutar con el violín, acompañándolo
el organista varias páginas en la Misa de once.
A propósito de la múltiple presencia de devotos y el desborde
sobre todo los días de la festividad del Santo, el aumento de limosna
y contribuciones en dinero, el Párroco se propuso beneficiar al pueblo
con una mayor comodidad de recepción, queriendo extender el templo, hasta
el campito, detrás de la Iglesia y edificar un colegio de varones en
el predio perteneciente a las Hermanas, lindero al de las "niñas",
previo permiso de la Congregación y de la Curia. Por motivos razonables
no se efectuaron tales beneficios.
La actividad parroquial fue evangelizadora y de una alegre espiritualidad, humanismo
y familiaridad, que en la festividad del Santo, al domingo siguiente adquiría
una popularidad en el barrio, pues se realizaba la tradicional procesión,
cuya carroza la proporcionaba la familia Carbone (dueña de la Pompa Fúnebre
del mismo nombre), luego se ofrecía un concierto de música por
la Banda de la Policía o de la Municipalidad y por la noche, fuegos de
artificios.
Alrededor de la dirección parroquial el Grupo de JOC, asumió el
Padre Luis Bransesco quién continuó con las obras pastorales acentuando
más la parte social; la parte religiosa y evangélica, sobretodo
dando el mismo, un verdadero carácter de fiesta Eucarística a
las primeras comuniones de niños. Su personalidad culta e instruida en
Sagrada Escrituras de fuerte carácter y austero en su modo de actuar,
pese a su trabajo pastoral, pudo en esos años terminar su obra de muchos
años de labor ímproba, concluir su traducción del idioma
griego al hebreo el evangelio según San Mateo, dedicada a los judíos
y bendecida por el Papa Paulo VI.
En sus preocupaciones parroquiales, también, a instancia del teniente
Cura, el P. José Domeneguini procuró abrir detrás del altar
mayor una especie de ábside, a fin de deambular los devotos con mayor
comodidad, y no hacerlo delante del altar, con la anuencia de las Hermanas del
Divino Salvador, pero no se pudo realizar.
Respecto a la difusión de cultura popular, se dieron conciertos en el
Templo, en especial en las fiestas de Navidad,'se ofreció un triple concierto
de orquesta, órgano y canto solista, como también se realizaron
en el pequeño salón que se construyó entre el Colegio -
Convento y el terreno que usaba la juventud para jugar fútbol, secciones
cinematográficas con debate, y encuentro y cenas juveniles.
Los devotos del Santo, cada vez en mayor número, peregrinaban haciendo
"cola" para rezar delante del "Santito", tocar su imagen,
rezar, pedir gracias y depositar su limosna y continuar su trayecto hacia el
altar mayor, deteniéndose en la Capillita de la Virgen de Luján,
en donde estaba la pila bautismal.
Tal era el movimiento circular acostumbrado que realizaban los devotos espontáneamente,
como un ritual sagrado imprescindible que aún permanece inalterable.
Movidos por la fe, la esperanza y la confianza en San Cayetano apretados por
las necesidades espirituales y materiales acentuadas a medida que la problemática
económica y social aumenta.
En la década del setenta la Iglesia había promulgado el Concilio
Vaticano IIº: "dejando a la Iglesia y al mundo una nueva esperanza
y una nueva visión histórica y trascendente a la vez del mundo
en que vivimos". (Prólogo de la edición madrilense - Concilio
Vaticano IIº).
A propósito de este acontecimiento, el Arzobispado, adecuándose
al "signo de los tiempos:, propuso para regir los destinos de la Parroquia
(desde 1969 a 1976) a un equipo moderno y renovador-. el Padre Angel Sallaberremborde
como párroco, Guillermo Rodríguez Melgarejo (actual Obispo Auxiliar
de Buenos Aires), Miguel A. Lagilla y Eduardo Ridano agiomaron la parroquia
con la pastoral popular, la nueva liturgia y una actualizada predicación
y educación humana y evangélica. El Padre Rodríguez Melgarejo
reestructuró el Templo y la Casa Parroquial, ocupando ciertos sectores
para la edición de la Revista Pan y Trabajo, cuyo creador fue él
mismo, las dependencias de las ofrendas y la farmacia, cuyo diligente ejecutor
fue el Padre Sallaberremborde y sus colaboradores sacerdotes y laicos.
Retiraron el altar mayor, el púlpito, la balaustrada y los altares laterales
de las naves para ampliar el templo. Cambiaron el piso por una cerámica
rojiza oscura, abrieron un ábside detrás del presbiterio que lo
reformaron con dos arcadas conformando un pasadizo, colocando pendiente una
Cruz acriollada -indígena que el pueblo rechazó y la suplieron
por el Cristo actual que pende detrás sobre el ábside.
Colocaron un altar moderno acorde a la nueva liturgia, llevando el sagrario
a un costado del presbiterio que lo cerraron con una pared baja semicircular
con dos puertas de rejas, colocando la sede de los celebrantes, y adelante el
ambón. Pintaron de blanco el templo y distribuyeron nuevos confesionarios
en ambas naves. Redactaron nuevas oraciones acordes a la actual mentalidad popular.
Publicaron la Revista Pan y Trabajo mensualmente. Dieron nuevo impulso a las
bendiciones con un sentido más litúrgico, educativo y organizado.
Establecieron una organización moderna y popular más asequible
a la idiosincrasia del pueblo.
Se promovió el cambio del ofrecimiento de velas y flores del pueblo por
alimentos no perecederos y ropa para enviarlos a las provincias. Se instituyó
el Servicio Social (Bolsa de trabajo, farmacia, atención a familias necesitadas
y madres solteras).
Armaron con un sistema de vallas la entrada de los fieles: una “cola”
para el “Santito” y otra por el centro del templo, una nueva forma
para recibir las limosnas con alcancías modernas y prácticas y
colocaron frente al "Santito' canastos apropiados para recibir las ofrendas.
Para todo este movimiento organizado, pusieron al frente a un administrador
- ecónomo (gerente del Banco de Galicia: Señor Enrique Robira
(P) cuyo desempeño profesional esmerado y diligente cumplió por
veinte años, desinteresadamente; católico y Vicentino de alma.
La Parroquia de San Cayetano adquirió un perfil renovado y organizado
que llamó la atención a las filas parroquiales y a los devotos
del Santo.
Al llegar el nuevo párroco Padre Humberto Bellone mantuvo esta renovación,
rehaciendo el nuevo altar revistiéndolo con una placa de mármol
negro, así mismo el ambón y el Sagrario, colocando sobre el presbiterio,
haciendo juego, una fuente bautismal cuadrada de mármol negro. Renovó
la pintura del templo y el atrio, pues hizo construir una explanada uniforme
con lajas en dos colores suaves para facilitar la entrada de los peregrinos.
Fue él, quien propuso a los devotos del día siete de cada mes,
la celebración de la Misa a las veintiuna horas.
Entre otras propuestas, insinuó al organista compusiera un himno a San
Cayetano, escribió, entonces, la letra y la música. He aquí
la letra:
"Padre Glorioso San Cayetano / traigo en mis manos mi corazón /
con la esperanza y la confianza / abro mi alma con mi oración. / San
Cayetano danos la paz / danos trabajo, danos el pan / siempre vivamos en alegría
/ en ¡ajusticia y en el amor. / Cuando en mi alma sienta tristeza / cuando
en mi alma sienta dolor / dame paciencia, dame tu fuerza / ayúdame mi
protector Muestra siempre San Cayetano . al niño Dios, mi salvador /
que en su mirada vea el amor / y en sus bracitos paz y unión. / Siempre
tú fuiste San Cayetano / desde el cielo, mi protector / nunca me olvides
en esta vida / dame siempre tu bendición.
(Letra y música Simón Imperiale).
La situación social del pueblo era crítica en relación
a la falta de vivienda, entonces, colocó, cercano al camarín del
"Santito", una alcancía para los sin techo.
Fue en su tiempo cuando se produjo la gran manifestación política
- religiosa llamada “Pan y Trabajo” de la “Confederación
General del Trabajo”, celebrándose una Misa en el campito detrás
de la Iglesia, especial para los peregrinos obreros. En el quiniento aniversario
de la muerte de San Cayetano (Agosto 1574 - 1984), se celebró una gran
manifestación por las calles de Liniers, llevando por primera vez en
andas al "Santito, hasta el campo de deportes del Club Velez Sarsfield,
con un gran acto litúrgico y aclamaciones populares. La segunda salida
del mismo se efectuó, cuando se lo llevó cerca del Mercado Central
de Bs. As. con motivo del encuentro del Papa Juan Pablo 11 con los obreros,
en su segunda venida a la Argentina.
Como nota festiva, en su período se embanderó la nave central
con las banderas de los países latinoamericanos.
Terminado su período como párroco, fue nombrado tal, el que un
de tiempo atrás se había desempeñado como Teniente Cura
del Padre Sallaberrenborde, el Padre Rubén Frassia (actual Obispo de
San Carlos de Bariloche) que dirigió el Santuario - Parroquia desde 1984
- 1992).
Con la experiencia adquirida en su antiguo desempeño continuó
inteligentemente el ritmo moderno del Santuario, dándole un ámbito
de espiritualidad y religiosidad acorde a su idiosincrasia como persona y como
sacerdote y a una cierta modalidad, digamos diplomática - religiosa atractiva
y pastoral, con una inclinación a un estilo coloquial-con la feligresía
y sus colaboradores eclesiásticos y seglares, que con este modo fomentó
un ambiente de simpatía en el Santuario.
Realizó una obra indispensable. Recaudó fondos colocando una alcancía
particular para este efecto, y ejecutó también con este fin, un
partido de fútbol en el campo de Velez Sarsfield. Con la recaudación
y parte de las colectas dominicales y otros medios, levantó un hermoso
edificio: "La Casa del Santuario', destinado entre otras actividades, a
la bolsa de trabajo, atención de los pobres por profesionales sociales,
jardín maternal, albergue temporario de familias indigentes, madres solteras,
proporcionar ayuda y promoción a los necesitados. En el Servicio Social
se añadió el centro: Alcohólicos Anónimos y grupos
diversos de autoayuda.
Pintó la Iglesia de una forma más estética. Reformó
el presbiterio, colocó sobre una columna el antiguo Sagrario del Altar
mayor, sacando la Pila Bautismal y pretendió construir la Casa Parroquial.
El nombramiento de Obispo Auxiliar de la Capital Federal, interrumpió
su mandato como párroco del Santuario, dejando un recuerdo imborrable
de espiritualidad y simpatía en la comunidad.
Al llegar el nuevo párroco Monseñor Femando Maletti, en el año
1992, inició al poco tiempo una renovación total del Santuario
y sus adyacencias, en el orden estético, pastoral y cultural popular.
Con respecto al presbiterio corrigió defectos, hermoseándolo con
una guarda de madera de cedro la sede, el ambón y el sagrario. Revistió
el perímetro del templo (las dos naves laterales) con placas de mármol
italiano de un color crema acorde al estilo de las columnatas. Renovó
el sistema eléctrico, el sonido de micrófonos y la ventilación.
Cambió el resquebrajado y remendado piso de cerámica con fuertes
lajas grises claras con guardas negras, en cada panel combinando con el colorido
ambiental. En una nave colgó un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe
y en la otra un pedestal sosteniendo la estatua de Nuestra Señora de
Lourdes. Al lado colocó un cuadro de María Antonia de la Paz y
Figueroa como reconocimiento de su obra con respecto a la devoción de
San Cayetano. En el siguiente panel sobre fondo de un p año rojo encuadrado
en un marco dorado, entronizó La Cruz Misionera. Decoró el camarín
del Santito, resaltándolo con apliques de luces, adecuadas.
Los antiguos confesionarios fueron reemplazados por unos hermosos, cómodos
y modernos. Remodeló la antigua pequeña capilla de la Virgen de
Luján, entronizándole en un nuevo y amplio camarín, donde
colocó en una pequeña una la Reliquia de San Cayetano, traída
desde Nápoles hace años.
Reorganizó el sistema de ofrendas facilitando su recibimiento, su ubicación
y distribución. Recompuso el órgano Hammond, haciéndole
una revisación técnica y colocando nuevos y modernos parlantes
y dos retornos acústicos.
Pintó el interior del Templo de un color blanco satinado y el exterior
que da al atrio, colocando focos que ambientan agradablemente. Renovó
también los cuatro macetones y los viejos árboles los suplantó
por filos.
Con respecto a la crisis económica, social y falta de trabajo que vive
el país, usó la Casa del Santuario para organizar con personal
desinteresado de la Parroquia, cocinas y mesas para dar de comer diariamente
a los pobres necesitados. A propósito de este tema, mantiene la antigua
costumbre de festejar la Natividad del Señor, con una cena para pobres,
necesitados y solitarios.
En cuanto a la pastoral y evangelización popular organizó una
predicación teológico, catequística y social. Basándose
en el catecismo nuevo, promulgado por el Papa Juan Pablo H. Cada siete mensual
se predica el credo, los mandamientos, los Sacramentos, Preceptos, tocando este
año el “Padre Nuestro”, conformando un catecismo sencillo
que se obsequia a los feligreses.
Reorganizó las instituciones parroquiales, el mes del Sagrado Corazón
y el de la Virgen María, el rezo del Rosario diariamente y las horas
Santas los primeros jueves sacerdotales y los primeros viernes dedicados al
Corazón de Jesús. Instituyó un Centro Bíblico, un
Taller de Oración, según el método del Padre Larrañaga,
y la misión en el bardo.
Bajo la dirección de los sucesivos vicarios parroquiales, los padres
Sergio Echagüe, Jorge Riera, Gerardo Castellano, Fabio Tamisari y José
Maria Suarez se profundizó la catequesis de los catecúmenos, confirmandos,
primeras comuniones y regularizaciones matrimoniales de adultos y adolescentes.
Se comenzó con la Misa de niños a las 17:00 los sábados
y los domingos a las 19:00 con la misa de jóvenes.
Se renovó con un perfil más moderno la Revista Pan y Trabajo,
la Editorial, La Librería y la Radio F.M. 107.l, a cuyo frente, por orden
del Arzobispado se nombró al Licenciado Sr. Alejandro Gazzotti.
Con respecto a la Casa Parroquial, puso en ejecución la programada idea
de su reconstrucción, logrando una hermosa, digna y confortable Casa
Parroquial para los Sacerdotes residentes, colaboradores de los días
siete y huéspedes de diversas diócesis que se llegan al Santuario,
como ayudantes y aprendices de la pastoral y evangelización Popular.
En la parte cultural promovió conciertos de órgano ejecutados
por el organista oficial del Santuario, espectáculos teatrales religiosos,
paraliturgias, coros, conferencias teológicas, éticas, morales,
bíblicas y de diversos temas sociales.
Se nota en el Santuario un trabajo ímprobo bien organizado para beneficio
espiritual de los devotos y feligreses, combinado a sacerdotes y laicos en un
movimiento impuesto por un espíritu amante de la Iglesia.
Este es nuestro testimonio que observamos diariamente en la vida actual del
Santuario - Parroquia de San Cayetano.
CURIOSIDAD REVELADORA
Al conocer el origen y proceso de la
devoción de San Cayetano (como relatamos) mediante la instalación
de la Congregación del Divino Salvador en Liniers, nos intrigó,
cómo conoció Sor María de la Paz y Figueroa, la vida del
Santo, para asentarlo en sus Reglas Fundacionales y en su Testamento -Patrono
secundario, proponiendo vivir en la Divina Providencia como la vivió
el Santo-.
Esta notable curiosidad histórica, analizando los hechos, nos resultó
una revelación.
La cristiandad del nuevo mundo y la metrópolis de Charcas, (para nuestro
propósito) conformadas por las diócesis de la Paz, Tucumán,
Santa Cruz de la Sierra, Asunción y Buenos Aires, cuya ciudad: San Miguel
del Estero (la más antigua -1570), lo ignoraban. No obstante, fue bien
conocido por su actuación diplomática, en Roma, Venecia, Nápoles
y por transferencia, España, (el Imperio Español de Carlos I y
V, dominaba a Nápoles y a las dos Sicilias) motivada por las guerras
entre ellas, a tal punto que con su muerte acaecida el 7 de Agosto de 1574,
como ofrecimiento de su vida, se firmó la paz.
Por esto hechos deducirnos cómo Sor María Antonia a Paz y Figueroa,
tuvo conocimiento de la obra caritativa y diplomática de San Cayetano.
La predicación y las noticias de los misioneros españoles Jesuitas
-que naturalmente juzgamos, lo conocieron en España, fueron los transmisores
fidedignos.
La admiración fervorosa que manifestó la "Beata" a la
Orden Jesuita y a San Cayetano, motivó la proposición en sus fundaciones,
se tenga especial devoción a este Santo y fuera patrono secundario de
las mismas. De este modo -como explicamos en el relato- fue redescubrimiento
en la Argentina, en el Barrio de Liniers, a San Cayetano.
REFLEXIONES
La devoción de San Cayetano permanece
viva y pujante. No fue, por cierto, una moda eclesial impuesta por interés
materialista. Hoy como ayer se trata de una realidad religiosa no esclarecida
totalmente, pertenece al misterio de los designios de Dios y de la necesidad
espiritual y material de los hombres.
Esta surgió, como se desprende del relato, por una realidad humana existencias,
psíquica, moral y política de orden social.
Las crisis de esta índole, siempre crisis del hombre, implica en último
término una temática religiosa, pues, cuando acontecen angustian
al corazón humano e incitan a no aceptar un modo inhumano de estar en
el mundo y a que vivan el deseo de vivir más dignamente acorde a la persona
humana: buscan el aquí mejor y el más allá develado de
incertidumbres, no por medios mágicos, sino por un orden religioso sobrenatural.
Toda religión - su etimología lo expresa- constituye una ligazón
esencialmente libre, una convivencia y correspondencia sagrada-profana del hombre
con la Divinidad: programa con la Revelación los misterios de Dios, una
doctrina teológico verdadera, una liturgia y pastoral pedagógica
con formulaciones, rituales gestos y acciones diversas acordes al espíritu
cristiano. Esto dispone al hombre a vivir las contingencias terrenales, con
una religiosidad trascendente.
El racionalismo cientificista procura desvirtuar la realidad religiosa auténtica,
y los mitologistas ocultistas, y las sectas explotan las características
religiosas convirtiéndolas en superstición y sectarismo pseudo
religioso.
MITO Y REALIDAD
La devoción popular de San Cayetano,
en cierto modo, manifiesta una expresión vivencias a toda reflexión
y elaboración intelectual religiosa.
No se debe confundir con mito y magia, revela estructuras reales y múltiples
modos de ser en el mundo, comparta una fe experiencias del pueblo irreflexivo
y crédulo y sugiere actitudes religiosas para enfrentar los serios problemas
existenciales: Dios, Vida, Hombre, Dolor, Mal, Muerte, vividas experimentalmente
y que inquieren una reflexión teológica, un conocimiento de la
Doctrina Social de la Iglesia, que aclara la mente e invita a obrar en consecuencia.
Esto manifiesta la admisión y el acatamiento del hombre creyente en expresiones
de piedad, caridad y esperanza en Dios y el Santo.
La organización pastoral del Santuario, mediante una pedagogía
teológica: exhortación a la oración, recepción de
los Sacramentos, vivir la liturgia y los Sacramentales: bendiciones, agua bendita,
estampas, folletos, etc. y una solidaria distribución de bienes, promueve
una progresiva cultura religiosa social popular imponderable. Por esto, notarnos
en nuestra experiencia como aquella primitiva "Capilla" de San Cayetano,
hasta el Santuario actual, se convirtió en una "Santa Casa de Dios"
privilegiada donde se conviven y solucionan situaciones, necesidades espirituales
y materiales, problemas humanos con el auxilio de la Providencia Divina, la
del Santo y del pueblo cristiano.
No se trata de minimizar hasta negar el carácter religioso de la devoción
del pueblo, considerándola peyorativamente mitológico, mágica
o supersticiosa: ni se pretende reducir sus experiencias y sus comportamientos
vivenciales, si se quiere, a expresiones falsas, absurdas o ¡Nacionales:
tampoco, pregonar una realidad profunda teológicamente intelectual.
"Toda religión, aún la más elemental es una ontología
-explica Mircea Eliade- revela el ser de las cosas sagradas y de las figuras
divinas, muestra lo que realmente es, y de este modo funda un "mundo"
que ya no es efímero e incomprensible, como lo es en la pesadilla".
En este sentido, no se trata, del requerimiento de un intelectualismo teológico
del hombre, más bien sus constitutivos y formalidades expresivas, conllevan
lo intelectual y afectivo, lo vivencias y sensible y por más rudimentarios,
siempre posibilitan la ascensión cultura¡ del alma del pueblo,
a una comprensión metafísica y teológico del misterio de
Dios, del hombre, del mundo y de la Santa Iglesia.
Chesterton en sus célebres paradojas dice: "Es locura meter el cielo
en la cabeza, cuando es más cuerdo meter la cabeza en el cielo ".
El devoto de San Cayetano obra de acuerdo a su fe y al sentido común
que dona la Evangelización de la Iglesia Católica.