Junto a los seres queridos que han muerto

Segundo día de la Novena

«San Cayetano ayudanos a caminar por el sendero de la santidad a la que todos estamos llamados»


Saludo Inicial: El Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y tenga misericordia de todos nosotros. El Señor nos bendiga.

Hoy rezamos por nuestros queridos difuntos.

Pedido de perdón

– Vos, el Primogénito de entre los muertos: Señor tené piedad.
– Vos, el Vencedor del pecado y de la muerte: Cristo tené piedad.
– Vos, la Resurrección y la Vida: Señor tené piedad.

Reflexión:

Las palabras fueron inventadas por las personas para comunicarse. Son signos. Decimos una palabra y eso nos significa o representa algo. Eso es la comunicación. Otras veces no nos entendemos o nos gusta escuchar.
La palabra «muerte», «morir», quizás nos suene fea. ¡No queremos hablar de eso! Jesús habla de su «hora» (la muerte); de su necesidad («si no me voy …»). Usa la palabra «dormir» para damos a entender que es un momento, un paso y allí surge otra palabra: «Pascua». Por eso el mensaje es: «hay que morir para vivir; dormirse para despertar». Con la certeza de que Jesús nos espera del otro lado del «puente» debemos aprender a dejar marchar a los seres queridos y aprender a despedimos y a ayudar a otros a hacerlo, sabiendo que siempre van a estar en nuestros corazones yen el Corazón de Dios. Acompañar cerca o lejos, con la palabra o el silencio. Acoger el dolor, sin apuros. Luchar con las incertidumbres. Y, desde la fe dar motivos para la esperanza. Por eso para unir el momento final con nuestro presente dice San Pablo: «Después nosotros, los que aún vivamos, seremos llevados con ellos al Cielo…»

Lecturas: 1 Tes. 4, 13-18; Salmo 128, 1-6; Jn. l I, 17-27

Intenciones

  • Señor te pedimos por los fallecidos en accidentes naturales, por los niños no nacidos víctimas del aborto y por aquellos que perdieron su vida trabajando. Que brille para ellos la luz perpetua.
  • Por todos los que mueren solos, abandonados del cariño de los suyos, para que descansen en paz en los brazos de Jesús.
  • Para que la tristeza no nos invada frente a la falta de un ser querido, sino que reine en nosotros la esperanza del reencuentro junto a Dios.

Oración Post Comunión

Señor, tenemos demasiada hambre de infinito para creer que nos hayas hecho mortales. Hemos amado demasiado a nuestros seres queridos para creer que nuestro amor se haya apagado para siempre. Tenemos demasiada confianza en nuestro Padre del cielo para creer que haya querido tener hijos para dejarlos morir.

Acogenos, Señor, como lo hiciste con San Cayetano, como respuesta de amor a nuestra loca esperanza. Gracias, Señor, creemos que sos la Resurrección y la Vida. Amén.

Padrenuestro. Ave Maria y Gloria.
Oración de San Cayetano
Himno a San Cayetano

Si no podés venir al Santuario, escuchá la Novena por Radio Pan y Trabajo desde las 19.