Octavo día de la Novena – Rezamos por la salud

«Madre de Lourdes que sepamos agradecer el don de la Salud»

Escuchá el audio del octavo día de la Novena

Saludo Inicial

Desde el Santuario de San Cayetano y para celebrar juntos la novena de nuestro amigo Cayetano, te compartimos estas simples palabras y oraciones que pueden servirnos para permanecer unidos en estos días.

Si querés, podés preparar junto a tu familia, junto a los que viven en tu casa en altarcito y poner allí una cruz, la imagen de nuestro amigo y patrono San Cayetano, una estampa, una espiga, encender una vela y también poné las fotos de todos los seres queridos por quienes querés rezar en un lugar especial de ese altarcito.

Te proponemos que también deposites así una imagen de la Virgen María, nuestra Madre, porque Ella nos acompaña durante este año de una manera especial.

La novena. Hoy, en el octavo día de esta novena, rezamos a la Virgen de Lourdes diciéndole «Madre de Lourdes, que sepamos agradecer el don de la salud».

Pedimos por el don de la salud para los enfermos y rezamos por todo el personal que trabaja en los centros de salud. En este contexto de pandemia.

Historia

El 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lurdes, a orillas del río Gavà, la Virgen María se manifestó ante una humilde niña de catorce años llamada Bernardita, quien salió junto a dos amigas en búsqueda de leña. Para ello tenían que atravesar un pequeño río, pero como Bernardita sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría. Por eso ella se quedó a un lado del río mientras las dos compañeras iban en busca de la leña. Fue en ese instante en el que Bernardita experimentó el encuentro con nuestra Madre en una gruta, experiencia que se haría toda su vida entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858.

Hubo dieciocho apariciones. Estas se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen y por la manifestación de una fuente de agua que brotó inesperadamente junto al lugar de las apariciones y que desde entonces es un lugar de referencia de innumerables milagros.

Millones de peregrinos, hermanos nuestros, se acercan a ella como madre cada año, confiando en su intercesión, pidiendo por los enfermos y agradeciendo la salud.

Este tiempo de pandemia nos recuerda que la salud es un don que tenemos que agradecer a diario. Cuando nos acercamos a la Virgen reconocemos que la salud integral no es algo fabricado, construido por cada uno de nosotros, sino que es un don de la providencia divina que tenemos que pedir y agradecer.

Por eso hoy recurrimos como hijos a nuestra Madre de Lourdes y le agradecemos por la salud no sólo física, sino también interior, es decir, emocional y también por librarnos del egoísmo, ampliando nuestros corazones para amar a nuestros hermanos.

La Virgencita de Lourdes nos cuida, nos ayuda a liberarnos de los sufrimientos físicos, de las aflicciones y de las enfermedades emocionales. Nerviosismos, ansiedades, heridas del pasado que no han cerrado. Además, la Madre del cielo nos estimula a librarnos de la enfermedad del egoísmo, porque cuando se piensa sólo en uno mismo, algo comienza a enfermar por dentro y es necesario ensanchar la mirada del corazón. Muchos hermanos somos quienes acudimos a ella para pedir su intercesión maternal cuando hay agotamiento, desolación, tristeza.

La Virgencita de Lourdes nos ofrece el manantial del agua espiritual, solo aquella que puede saciar nuestra sed más profunda y ofrecernos alivio. Ella eligió comunicarle esto a los sencillos de corazón como Bernardita, a aquellos que se confían y se entregan a Dios humildemente y no ponen su seguridad en este mundo. La bondad materna de María resplandece en Lourdes, donde María se propone como signo femenino de la ternura y la compasión de Dios.

Oración

En Roma, San Cayetano, antes de ser ordenado sacerdote entre 1508 y 1516, se preocupa por el futuro de muchas personas con enfermedades infecciosas que en ese entonces no tenían curación, como la sífilis y otras epidemias.

Nadie quería recibir a aquellos enfermos en los hospitales y por eso andaban agonizando en las calles. Junto a un grupo de amigos deciden mantener un hospital de enfermedades infecciosas incurables que se llamará Compañía del Divino Amor.

Ahora los invito, hermanas y hermanos, a que recemos juntos la oración a San Cayetano,

Dios de todo consuelo, Padre misericordioso,
que ves en lo secreto y conoces nuestras necesidades,
que alimentas a los pájaros del cielo y viste los lirios del campo.
Te pedimos, por intercesión de San Cayetano,
que nos dé fuerzas para arrepentirnos de nuestros pecados,
de modo que viviendo en amistad con Dios y con todos nuestros hermanos,
no nos falte el pan y el trabajo de cada día.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Amén.

Nuestra Señora de Lourdes – ruega por nosotros.
San Cayetano – ruega por nosotros.

Despedida y bendición

Los invitamos en el marco de esta novena que rezamos por el Año Mariano Nacional para rezar mañana en el último día de la novena a rezar bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Patria, Patrona de Argentina, a rezar por los peregrinos, por nuestro pueblo peregrino. Rezamos a ella bajo el lema Caminando junto a tu pueblo.

Aunque no podamos estar físicamente en el santuario. Estamos juntos y peregrinamos con todas nuestras intenciones en el corazón para presentarlas a nuestro querido amigo y patrono San Cayetano.

Por eso les regalo ahora esta bendición en este ante último día de la Novena, en preparación para la gran fiesta de pasado mañana de este 7 de agosto.

El Señor esté con ustedes, los bendiga y acompañe. El Dios providente, rico en misericordia, el que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Amén.